Karanka instaura el orden en el Granada

El conjunto rojiblanco recuperó solidez defensiva y no encajó por primera vez desde el 28 de febrero, pero permanece desconectado en ataque

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Domingos Duarte pugna con Giuliano Simeone durante el encuentro ante el Atlético de Madrid | Foto: LaLiga
Chema Ruiz España
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La organización en la que insistió Aitor Karanka durante su presentación como nuevo entrenador del Granada se tradujo, al menos en su primer encuentro como técnico rojiblanco, en un orden táctico reinstaurado. Es pronto para extraer análisis del equipo que el preparador vitoriano hará ver de aquí al final del curso, pero el cuadro nazarí se descubrió en el Wanda Metropolitano como un plantel bien estructurado y coordinado en el agobio al rival. Los granadinistas recuperaron solidez defensiva en todas las líneas, firmes sobre el tablero, y desde ella agarraron el punto que desesperó al Atlético.

Hacía dos meses que el conjunto rojiblanco no terminaba un partido sin encajar. En concreto, desde el día 28 de febrero, cuando también empató a cero ante el Cádiz. Desde entonces, el Granada había encajado 16 tantos en solo seis encuentros, una media de más de dos por cita. Contra el Atlético de Madrid, con una línea de cuatro atrás, el cuadro dirigido por Karanka logró cerrar la puerta de Maximiano, a pesar de que hubo tramos en los que concedió facilidades para pisar área en situación óptima para el remate a los de Simeone. Se creció Domingos Duarte, aún lejos de su mejor versión pero en dinámica de nuevo ascendente, y Petrovic, brillante en todas las facetas, ajustó bien. El serbio, mejor a cada encuentro, está proyectando un futuro prometedor como nazarí.

El sistema favorece esta conjunción. Ya en su primera rueda de prensa, Karanka advirtió de su predilección por el dibujo que esbozaría en Madrid, antes incluso de conocer a la plantilla. Los cuatro zagueros, sin carrileros, encontraron consistencia con el anclaje de un doble pivote que se repartió las ayudas justo por delante. La línea de tres cuartos, por detrás del único punta, es la llamada a desestabilizar al contrario, en especial por los costados mediante rápidas salidas que aprieten el tejido defensivo de sus adversarios.

La presión fue más comedida en posiciones avanzadas. Se fijaron bien Puertas y Machís para contener las internadas de sus pares por los costados, marcando el repliegue del equipo, y Álex Collado, que también cuajó otra buena actuación, se unió a Luis Suárez en la primera línea de protección. La producción ofensiva, en cambio, se vio mermada. Milla y el propio mediapunta catalán se encontraron con frecuencia, y el conjunto rojiblanco halló una mayor claridad en la construcción, pero apenas logró imprimir inquina a sus posesiones una vez plantado en campo rival.

Esta faceta es la que, por el momento, desequilibra el sistema. Luis Suárez continúa desconectado y apático. El colombiano, aunque marcó contra el Alavés, sigue sin ser el delantero que encandiló la temporada pasada y la ansiedad le desborda. El planteamiento de contragolpe con el que Karanka afrontó su hasta ahora único duelo, a priori, le beneficia por su potencia. Sin embargo, en el Wanda Metropolitano volvió a ser una sombra. El peso de la generación de peligro, escaso, recayó en otros jugadores.

El técnico tampoco dispone prácticamente de recambios para su puesto. El estado físico de Arezo y de Jorge Molina, sin minutos el primero y sin convocar siquiera el segundo, es una incógnita y, como poco, llegarán entre algodones a la próxima cita. La única alternativa restante es Carlos Bacca, a quien el vitoriano dio minutos en casa del Atlético después de que el cafetero pasara tres meses sin jugar -desde la visita de Osasuna-, pero no dio argumentos para refrendar su vuelta a la rotación. Recuperar a los hombres de ataque, mental y físicamente, debería compensar la fortificación atrás. Es el reto del preparador vasco en la construcción del equipo que tiene en mente.